Guarda gran similitud con el rafting, tanto por el equipamiento como por el tipo de embarcación, aunque en esta modalidad el tamaño de la barca es más reducido. Sólo dos ocupantes la dirigen con sus paladas.
La diferencia más destacada es, quizás, que al hacer el vertiginoso descenso el monitor realiza la seguridad en una piragua de Aguas Bravas siempre al lado de las canoas.
Esta modalidad permite un contacto más directo con el agua y con las técnicas de navegación.